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22 de julio de 2013

¿En qué se diferencia internet de una biblioteca digital?

¿En qué se diferencia  internet de una biblioteca digital?

Podemos definir  Internet como una "red de redes", es decir, una red que conecta computadores y redes de computadores entre sí con el objetivo de compartir recursos formando una “red global.” (De la Cuadra, s.f.) Esta recurrente palabra es un acrónimo de  INTERconected NETworks (Redes interconectadas).

La “red de redes”  podemos definirla según Banegas (2011) como un “repositorio caótico de todo tipo de información en formato digital: textos cortos, libros, datos en bruto, propaganda comercial, video, audio, documentos efímeros, documentos duraderos, noticias, información gratuita, información vendida, información trivial, información valiosa y útil, etc...”

Es tan grande la cantidad de información que podemos encontrar en   Internet, que se vuelve fácil compararla con una “gran biblioteca” digital. Sin embargo, esa comparación no es muy ajustada a la realidad, ya que las bibliotecas  cuentan con la información correctamente catalogada, organizada y registrada según estrictos sistemas de catalogación dispuestos por bibliotecólogos especializados. Más que a una biblioteca podemos comparar Internet a una gran plaza pública donde los usuarios comparten información, la distribuyen, se comunican y crean contenidos propios sin estar exentos de peligros ni dificultades.

Gran parte de la información disponible en la web está dispuesta por organizaciones, personas naturales, aficionados, expertos y personas como cada uno de nosotros que van construyendo esta gran “red de redes” día a día.

Encontraremos en internet toda la información  y contenidos que sean de acceso público. Estos contenidos no necesariamente están validados, ni los debemos considerar confiables por el solo hecho de estar disponibles en la web.

Existe además,  lo que llamamos  “internet profunda” que corresponde a todo el conjunto de datos que están alojados en servidores web privados o de acceso restringido a los cuales se debe ingresar de otra manera. Algunos expertos la llaman la “internet invisible” y corresponde a los catálogos de bibliotecas y bases de datos bibliográficas, bases de datos no bibliográficas, revistas electrónicas especializadas en las que se pide un registro previo, obras de referencia como enciclopedias, diccionarios,  etc. Toda esta información no es rastreable por los buscadores utilizados comúnmente como Google, Yahoo, Firefox  o Safari. ( Lamarca , 2011)

Es importante entonces que estemos conscientes que no toda la información que necesitamos está disponible en internet en forma gratuita.

Al momento de iniciar una búsqueda académica de información en la web, debemos considerar varias fuentes de datos diferentes desde donde recopilaremos la información que necesitamos. Éstas pueden ser los buscadores web, catálogos de bibliotecas digitales privadas o de las bases de datos disponibles en los catálogos de la Biblioteca de la Universidad. De tal manera, los portales webs de las bibliotecas académicas han asumido cada vez mayor responsabilidad y presencia en la vida digital de sus estudiantes.  



Imagen1: Acceso al catálogo de Biblioteca Universidad de los Andes (www.uandes.cl/biblitoeca)

Si optamos por tomar información desde sitios webs a los cuales llegamos  usando diferentes buscadores como Google o Bing, debemos validar la información que recogemos y preocuparnos de verificar la calidad de sus fuentes bibliográficas.

En el caso de los documentos tomados desde bases de datos electrónicas especializadas a las cuales se accede a través de las bibliotecas o bases de datos pagadas, la mayoría de las publicaciones ahí disponibles ya fueron catalogadas, revisadas por expertos, organizadas y seleccionadas con rigurosidad para un determinado público de manera que constituyen fuentes confiables de información.

¿Dónde está  la información en Internet?
Internet se masificó en  Chile a partir de 1992,  y desde entonces su crecimiento ha sido explosivo. Pocos años después se desarrollarían las aplicaciones que permitirían a todos los usuarios aprovechar esta red de información y comunicación, organizar sus contenidos, compartirlos y desarrollar aplicaciones que faciliten su uso. Aplicaciones para organizar y compartir enlaces de interés como delicious o DIIGO  con otros usuarios, o Googledocs para generar documentos colaborativos online han revolucionado el fichaje de sitios web y la producción de contenidos online.
            La información, en un inicio, se almacenaba en servidores que fueron conectándose entre sí para aumentar su capacidad de intercambio de información en la medida en que fue haciéndose necesario, de acuerdo a las demandas de los usuarios. Hoy en día, existen enormes locales repletos de servidores, llamados “centros de proceso de datos” que almacenan miles de miles de datos.
            Cuando necesitamos buscar alguna información en Internet, requerimos de un buscador o motor de búsqueda para lograr encontrarla. Un buscador es una página web en la que se ofrece consultar una base de datos, en la cual se relacionan direcciones de páginas web con su contenido. Su uso facilita enormemente la obtención de un listado de páginas web que contienen información sobre el tema que nos interesa. No obstante, hay que tener presente que ante el crecimiento constante de Internet, ningún buscador es capaz de catalogar o indexar absolutamente todo el contenido que existe en la web. (Aula 21.net, s.f.)


Eficiencia versus organización:

Si le pidiéramos a un(a) bibliotecario(a) que nos busque todos los libros donde aparece la palabra “economía” probablemente, nos diría que eso es humanamente imposible a partir de la enormidad de tiempo que tomaría  llevar a cabo esta tarea (Bassi, 2001).Pero si realizas esa misma operación en un buscador web la tarea es simple, viable y probablemente demorará sólo un par de segundos. De todas formas, el buscador web nos indicará que existen 28.9765.983 documentos donde aparece la palabra “Economía”, sin embargo, si queremos revisarlos uno a uno tendremos que disponer de cientos de días para esto. ¿Tienes el tiempo para revisarlos todos? Probablemente no. Por este motivo, es necesario conocer estrategias para buscar en la web de manera eficiente y organizada.
La tarea de buscar en la web no es simplemente anotar un puñado de palabras en la barra de búsqueda. El buscar información en la web implica planificar la búsqueda de acuerdo a los objetivos  y necesidades que tenemos previamente establecidas.
Hoy en día, los buscadores web son aplicaciones que rastrean la red recopilando datos e información sobre las páginas web, incorporando ésta en su propia base de datos. Con el tiempo, éstos han ido desarrollando nuevas herramientas que los han vuelto más  intuitivos  y simples de usar.  Es por esto, que aprovechar al máximo los buscadores web para lograr búsquedas eficientes es un verdadero desafío para los usuarios que buscan contenidos de calidad y resultados ajustados a sus necesidades en el menor tiempo posible.
Algunos ejemplos de buscadores  generales que se utilizan son:
Google www.google.com
Yahoo  www.yahoo.com
Bing www.bing.com
Ask  www.ask.com
Existen también los buscadores temáticos o especializados. Estos son herramientas que restringen la búsqueda en la web a aquellos recursos digitales que cumplen requisitos específicos como: tipo de documento (libros, artículos, etc.), materia (ciencia, humanidades, etc.) o nivel de la información (documentación de carácter científico y académico. Estos generalmente son  mantenidos y revisados por expertos en las distintas disciplinas, por lo que la información que recopilan suele ser más rigurosa y fiable que la de los buscadores generales.

Ejemplos:







 En tus tareas profesionales, ¿Para qué utilizas habitualmente internet?¿Para qué usas la biblioteca de tu colegio o universidad? 

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