13 de agosto de 2013

¿Se aprende más con tecnologías ?


Vía Educativa
miércoles, 24 de junio de 2009

Pese a que este post fue escrito hace algunos años, cobra real vigencia volver a leerlo, nos hace pensar en la necesidad de evaluar el uso de tecnologías en el aprendizaje y utilizarlas con objetivos claros.
El texto fue tomado desde el blog contarcontic  el 12 de agosto del 2013.


Más de una vez he oído esta pregunta, lanzada muchas veces como un reto por aquellos que no acaban de ver en las TIC más que una moda pasajera o un juego y para los que la educación tradicional es el único modo correcto de enseñar.

Interrogar sobre algo así es similar a preguntar si con airbag en el coche se llega antes al destino, si una lámpara de bajo consumo alumbra más que una tradicional o si una carta llegará mejor a su destinatario según si usamos papel reciclado o no. Las respuestas a estas preguntas podrán ser sí, no o depende, pero todas tienen algo en común con nuestra pregunta sobre las TIC y es que la formulación es incorrecta y no tienen demasiado sentido, más allá del puramente anecdótico.

Cuando hablamos de “aprender más” o de otras expresiones equivalentes como “obtener mejores resultados” o “reducir el fracaso escolar” en realidad ¿qué estamos diciendo exactamente? Los sistemas actuales de evaluación y comprobación del conocimiento de los alumnos de la educación pre-universitaria están basados casi exclusivamente en la resolución de exámenes, que además, son en su inmensa mayoría de tipo memorístico y algorítmico. Así pues, cuando alguien nos pregunta si con las TIC se aprende más, en realidad la mayoría de las veces se está refiriendo de forma inconsciente a si con las TIC se aprueba más y se obtiene una nota mayor en los exámenes.

Tenemos que tener bien claro que no debemos pensar en el sistema evaluativo imperante a día de hoy sino en el verdadero sentido del aprendizaje, es decir, el entendimiento que nos permite resolver problemas y las necesidades surgidas en el desarrollo de nuestra labor. ¿Cuántos de nosotros aprobaríamos los exámenes de la universidad, de bachillerato o de la ESO, incluso cuando las notas en el momento del examen fuesen realmente brillantes? El hecho de no aprobar ahora estos exámenes ¿condiciona realmente nuestra aptitud para desarrollar el trabajo que cada uno tiene en la actualidad? Aprender las cosas de memoria, incluso comprendiéndolas bien en su momento, no asegura lo más mínimo que pasados 10 años seamos capaces de reproducirlas. Sólo la necesidad y la experiencia nos convierte en auténticos conocedores de la materia. Podemos asegurar, sin riesgo a equivocarnos demasiado, que sólo los profesores de matemáticas y determinados profesionales pueden recordar y aplicar correctamente la lista de funciones y sus derivadas, aún cuando la mayoría de nosotros las estudió en algún momento de su proceso educativo.

Así pues, debemos desviar el centro actual de la enseñanza, donde prima la acumulación de datos, hacia un nuevo centro donde se dé mayor importancia a la obtención, comprensión, interpretación y utilización de los mismos. En cierta ocasión preguntaron a Einstein: ¿Cuál es la velocidad del sonido?; a lo que respondió: No lo sé, procuro no cargar mi memoria con datos que puedo encontrar en cualquier manual, ya que el gran valor de la educación no consiste en atiborrarse de datos, sino en preparar al cerebro a pensar por su propia cuenta y así llegar a conocer algo que no figure en los libros (Wikiquote: Albert Einstein). Es necesario disminuir el volumen de datos que el alumno debe aprender, para poder incrementar su capacidad de obtención autónoma de esos mismos datos, de análisis y resolución de problemas por medio de esta información.

No hace falta decir que hasta hace pocos años la información sólo podía conseguirse del profesor y algunos libros, mientras que hoy en día podemos acceder directamente a expertos y a una inmensa cantidad de información de muchas formas distintas. Todo ello gracias al desarrollo de las telecomunicaciones, muy especialmente a través de Internet. Y no, no es una moda pasajera, es una realidad tan importante como la imprenta, la electricidad o el teléfono. Las telecomunicaciones han cambiado la vida del hombre y no podemos permanecer ajenos en el mundo educativo. Así pues, las Tecnologías de la Información y Comunicación inciden de forma directa en el mundo educativo ya que el conocimiento se crea, se comparte y transmite a través de las TIC. Algo deberá cambiar en la educación si han cambiado también los canales de transmisión de la información.

La incorporación de las TIC a la educación es una absoluta necesidad, no un mero adorno para pasar el rato. Los alumnos vivirán en un mundo donde lo digital será fundamental para la vida diaria y su trabajo requerirá de herramientas digitales, la mayoría todavía por inventar. Una persona corriente deberá ser capaz de crear su curriculum vitae on-line, de ponerse en contacto con los profesionales de su campo y mantener un relación continua con ellos, colaborar con otros de forma remota, publicar información cuando le convenga, obtenerla de las fuentes apropiadas cuando lo necesite (no necesariamente de páginas web) o utilizar las nuevas herramientas que surgirán en el desempeño de su trabajo.
De esta forma las TIC se presentan como las herramientas que el alumno debe conocer para poder aplicarlas posteriormente en su vida diaria y profesional, siendo especialmente importante la capacidad de aprender a utilizar las nuevas herramientas y sistemas que continuamente aparecen para dejar lugar a otras al cabo de un tiempo. Del mismo modo las TIC son el medio a través del cual se debe producir el cambio educativo del que se ha hablando antes.

Desgraciadamente el analfabeto digital no es capaz de apreciar con claridad algunos de estos conceptos y, dado que su vida transcurre al margen de las redes de conocimiento y de personas, piensa que todo sigue igual que hace algunos años, de forma que no ve la importancia de las TIC más allá del procesador de texto, las páginas web, el correo electrónico o el programa de gestión que utiliza en su puesto de trabajo.

Actualmente están empezando a surgir dos tipos de profesionales: los que viven interconectados entre ellos y para los cuales el saber y el conocimiento es un fluir que se comparte y del cual se benefician todos y otro grupo formado por los que viven aislados de las redes de conocimiento y, por lo tanto, limitados al espacio físico y geográfico en el que desarrollan su actividad. Para estos últimos el conocimiento y el saber es algo que se acumula y se almacena, esta actitud viene determinada por la dificultad que tienen para poder obtener dicha información, de forma que dan más importancia al dato en sí que a la utilización del dato de forma productiva.

Así pues, ¿con las TIC se aprende más? Indudablemente, porque son el medio a través del cual el conocimiento se crea, fluye y se obtiene. No es posible el auténtico conocimiento si intentamos prescindir de las TIC. Pero si en realidad lo que nos estábamos preguntando es ¿con las TIC los alumnos aprueban más? La respuesta seguirá siendo, con el sistema actual de evaluación: sí, no o depende.