15 de octubre de 2018

Grooming: el secreto mejor guardado




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Los chilenos tenemos la costumbre de nombrar en inglés los temas que nos resultan difíciles de conversar y debatir. A la suplantación de identidad le llamamos phishing, al ciberacoso ciberbullying y si se filma una pelea para viralizarla en la web hablamos de happy-slapping. Al acoso escolar le llamamos bullying y al acoso sexual de menores en línea, grooming. Este confuso término no cuenta hasta ahora de traducción en español. Definimos grooming como al acoso de un adulto hacia un menor, con el objetivo de conseguir favores sexuales a través de medios digitales, valiéndose generalmente de una identidad falsa. En Chile la ley nº 20.526 sanciona desde el año 2011 el acoso sexual de menores, la pornografía infantil virtual y la posesión de material pornográfico infantil.
El perfil del abusador sexual en línea no está determinado por un tipo de personalidad específica, ni se enmarca necesariamente dentro de la homosexualidad, pero tienden a ser mayoritariamente personas solitarias, reincidentes en este tipo de conductas pedófilas y presentan dificultades para controlar sus impulsos sexuales hacia menores, preferentemente desconocidos o ajenos a sus círculos cercanos. El agresor suele aparentar una personalidad muy atractiva en las redes sociales y videojuegos, se toma un tiempo en acercarse a la víctima, generalmente niñas de entre 8 y 12 años, gana su confianza y amistad antes de pedir concesiones sexuales. La finalidad del grooming suele ser la obtención de imágenes del menor desnudo o de contenido sexual. Con este material, el acosador extorsiona a su víctima a cambio de un encuentro físico, pasando de ser una situación de grooming (virtual) a abuso sexual (real, físico). El hecho de que sólo en raras ocasiones se llegue a un encuentro físico con el acosador, no evita que los efectos de estos abusos puedan dejar profundas heridas en las víctimas.
El grooming es uno de los secretos mejor guardado de los niños y jóvenes que viven una experiencia de abuso, ya a que el daño moral y sicológico que sufren, deja tan profundas secuelas, que en muchos casos, los imposibilita de pedir ayuda o cortar el vínculo con el agresor.  No basta entonces con darle la confianza a los menores para que pidan ayuda si se sienten vulnerados, sino que es necesario estar atentos a cambios conductuales y supervisar sus actividades en el mundo digital. La alianza familia y escuela puede significar una oportunidad para educar en la prevención y en el autocuidado en el mundo digital. Los escolares de hoy, son la primera generación hiperconectada de la historia, lo que multiplica los riesgos que implican los peligros de la web.
Hoy en día, uno de cada 2 usuarios de internet son niños, y alcanzan más de 2.000 horas de conexión al año, equivalente a 84 días completos en la web. Donde haya menores de edad reunidos en la web, probablemente, habrá un acosador sexual con interés en captar nuevas víctimas. El que hayan nacido en contacto con las tecnologías, hace presumir que las dominan a la perfección, pero la realidad nos muestra que en la mayoría de los casos no es así. Pueden ser expertos en el uso, pero debido a su corta edad, es probable que no tengan estrategias de prevención ni la experiencia para actuar frente a situaciones de riesgo en el mundo online. Según la última encuesta CASEN, el 71% de los menores de 12 años, ya tienen un teléfono celular propio. El exceso de tiempo en línea, la ausencia de supervisión parental y el empoderamiento digital de los menores, los deja en una situación de vulnerabilidad importante en el mundo virtual. Todos los casos se pueden dar de manera diferente, por lo que la forma de abordarlos será única y en lo posible, asistida por personal de la policía o profesionales expertos. En determinadas circunstancias,  puede ser recomendable seguir la corriente del acosador para tratar de identificarle. En otros casos, se hace necesaria la denuncia inmediata a la policía.
Si eres profesor y te enteras que algún alumno de tu clase está viviendo una situación de grooming, debes dar aviso al equipo de Convivencia escolar para que realicen la denuncia en menos de 24 horas. El profesorado no debe realizar pesquisas ni investigaciones, su rol es de suma importancia en la notificación de los casos y el apoyo a los alumnos vulnerados.
¿Cómo podemos evitar este riesgo en nuestros alumnos?
1.     Explíqueles lo que implica el grooming y el daño que puede producir en sus vidas.
2.     Pídale a los padres que conozcan a los amigos y contactos de sus hijos en los videojuegos y redes sociales.
3.     Explíqueles lo importante que es configurar las cuentas de redes sociales privadas y conocer a quienes aceptan como contactos.
4.     Explíqueles a los niños el peligro que puede significar publicar información privada en internet. El acosador se valdrá de cualquier elemento comprometedor o íntimo para extorsionar a su víctima.
5.     Converse con sus alumnos respecto a la importancia que tiene regular el tiempo de conexión a internet, evitando conectarse en horarios nocturnos.
6.     Observe cambios de conducta, ánimo y sueño en sus alumnos. Ante cualquier alerta, converse con ellos y notifique a sus padres. Créale a sus alumnos si le cuentan alguna experiencia de acoso y promueva que pidan ayuda profesional.

7.     Eduque, converse y vuelva a conversar constantemente sobre los riesgos que existen en la web, sobre todo, cuando se trata de menores de edad.

Conozcamos fundaciones u organizaciones que trabajan en la prevención de riesgos en la web:


Videos para conversar en clases y en familia:











El año 2008, Michael Seto, un psicólogo clínico y forense del grupo Royal Ottawa Healthcare, estimó que la prevalencia de la pedofilia corresponde al 5% de la población masculina, atendiendo en su definición a los adultos que se interesan sexualmente por menores de 14 años. La cifra disminuye si se considera la población de mayor riesgo, que va entre los 8 y 14 años. 

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