RETROALIMENTAR EN VEZ DE CASTIGAR ¿ES ESTO EFECTIVO?

Siempre que leo columnas sobre temas empresariales, siento que muchas de las recomendaciones que leo servirían para mejorar las relaciones familiares. 

Se que suena algo escandaloso comprar los temas de productividad y rentabilidad con la familia, o el liderazgo efectivo con los roles maternos y paternos, pero de fondo, ambos mundos están sentados sobre grupos de personas que en resumen, buscan ser libres y felices. 

Ayer me sorprendí con un punto que creo que las empresas y familias exitosas tienen en común; la necesidad de retroalimentar en vez de castigar para poder avanzar en el camino trazado.  La mayoría de los problemas familiares se deben sin duda, a la mala comunicación. Creo que la familia se ha quedado en el "castigo" como arma educativa, y las empresas han entendido lo importante que es dar retroalimentación a sus colaboradores. Nos perdemos la oportunidad de conversar y que ellos nos corrijan a nosotros también.

Hace un tiempo que castigar a mis hijos no me acomoda, me hace mal, ya que en la medida que crecen, veo que cada vez más cometemos los mismos errores ellos y yo. A todos nos cuesta ordenar, cumplir las responsabilidades que tenemos y controlar nuestros impulsos cuando estamos cansados...  

Me propuse en vez de castigarlos, darles una retroalimentación positiva, bajo el modelo "sandwich" que leí en una columna empresarial... Sin duda, genera espacios para promover cambios de actitudes en los hijos yen nosotros mismos. La idea es dar feedback y hacer ver los errores pero en contexto siempre positivo. El feedback no debería ser crítico, sino más bien de ida y vuelta, mal que mal, ellos se equivocan, quizás por alguna falta nuestra. Explicaré el modelo en cuestión...

La primera capa de pan se relata como la necesidad de decir las cosas que nos molestan y las que se vienen haciendo bien. El relleno del sandwich, corresponde a lo que se puede mejorar y la  segunda capa de pan, permite visualizar lo que mejorará si hacemos el cambio. 

Desde mi rol de madre de 4 adolescentes, cada vez más veo que sus errores son parecidos a los míos, y que poco se avanza si no intentamos juntos mejorar. Ahora nos ponemos horarios y límites para usar las pantallas, nos recordamos mutuamente los turnos para lavar y recoger la mesa  y entre todos, nos vamos dando feedback y apoyando. 

En mi casa ahora viven, una madre imperfecta e hijos imperfectos. Todos buscando mejorar lo que sea necesario para ser felices.....






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